¿Por qué dormimos?

Seguro que más de uno os habéis formulado esta pregunta, pero no sabéis como responderla, así que aquí entro yo, os la contestaré con un poco de mitología.

Hace más de 300 mil años luz, en otro universo paralelo, donde habitaban seres inimaginables, dioses de luz, estaciones, colores, sentidos, cíclopes, minotauros, hiras… Nació Nagini, hija de Silba, la diosa de la luz y de Lino, dios de la oscuridad.

Nagini

Nagini tenía una increíble percepción del interior de cada ser y también era afortunada de tener el poder de descansar, no como otros dioses, seres y mortales, ella era la única junto a sus padres y la primera en desarrollar los mismos poderes que sus progenitores. A pesar de que Nagini era la más pequeña de dos hermanos, Lyki, con poder de mover cualquier objeto, cosa o ser y Yeng, el mayor, con poder de transformarse en cualquier elemento de la naturaleza, ninguno de ellos llegaba a obsequiar el poder de descansar como los grandes dioses, Silba y Lino.

Unos años más tarde, en el quinto cumpleaños de Nagini, nació Elián, hijo de Hades, dios del inframundo, Silba y Lino, dioses de la luz y oscuridad, escondieron a Nagini y no celebraron el cumpleaños, seguidamente les contaron a sus dos hijos mayores, que hace miles de millones de años, antes de Zeus ser destruido por Hades, Zeus hizo publico mediante Hermes, dios de la mensajería, una noticia muy peligrosa y era que cuando naciera cualquier hijo de un gran dios como el de la luz, oscuridad, viento, fuego…, escondieran a los niños. “¿Por qué?” Se preguntaron Lyki y Yeng, sus padres contestaron; ”Básicamente porque si Hades tenía un hijo, este sería tan poderoso y peligroso, que podría llegar a matar hasta al propio Hades, y también al descendiente que tuviera el mismo poder que los grandes dioses, nosotros. Esto quiere decir que vuestra hermana corre un gran peligro y a partir de hoy vosotros dos seréis los guardianes de ella.”

Lyki y Yeng

Años después, Lyki y Yeng se empezaron a preparar físicamente y también a sus poderes. Ambos empezaron a ir a una escuela especial donde preparaban a soldados mortales, dioses, guardianes y todo tipo de ser. En esa escuela utilizaban armas especiales, espadas de hielo, martillos de humo, etc. Estas armas eran diseñadas por los grandes dioses para estas escuelas, donde a cada alumno se le asignaba una, según sus poderes y cualidades.
A Lyki le asignaron un tirachinas de monedas umbir*, estas monedas tenían dos caras, una servía para teletransportarse y la otra, para volar. Sin embargo a Yeng, le asignaron un cinturón-espada, era un simple cinturón que al dar un látigo se convertía en una espada de viento, cualquier ser tocado con ella, era enviado al inframundo.

Allí también ingresó Elián, éste tenía varios poderes (muchos ocultos) uno de ellos era muy especial, se basaba en convertir a cualquier ser en fuego o aire, según su estado de ánimo. A éste le asignaron un frisbee de fuego, cada vez q lo usaba derretía a su oponente y su frisbee volvía a él. Elián era hijo de Hades, el cuál era aún más poderoso que el dios del inframundo, ya que fue creado a partir de un soplo de aire de una ninfa y un soplo de fuego de Hades. Cuando sucedía algo así, nacía un descendiente incluso más poderoso que el gran dios. Ese ser, obtenía muchos poderes ocultos que podrían destruir su universo y a ellos mismos. ¿Cómo podía suceder esto? Juntando su poder “oculto” con el gran poder de un semidios (hijo de un gran dios que tuviera los mismos poderes que su padre).

En ese momento Nagini era la única semidiosa con el gran poder, y conforme pasaban los años más controlado lo tenía y mucho más poderoso era. Sus hermanos, Lyki y Yeng, la protegían siempre, a cualquier sitio que ella fuera, ellos iban.

Elián, hijo de Hades

Nagini nunca había visto a Elián, tenía a parte de miedo, también curiosidad por saber quién era y qué podía suceder, pero nunca podía investigar por su parte ya que los llevaba detrás. Ella le preguntaba mucho a ellos sobre Elián, si era buena persona, que poderes tenía… Pero nunca quisieron darle una respuesta adecuada, siempre le decían; “Es demasiado peligroso, aléjate, tiene poderes ocultos que ni él sabe utilizar”, pero un día cambió la contestación; ”No te conviene saber nada de él y muchísimo menos acercarte, así que olvídate ya, no preguntes más y quédate quieta niña”. Esa última respuesta fue de gran dolor hacia Nagini, se sintió mal, inútil y dolorida.
Un día, por la noche, mientras sus padres descansaban y sus hermanos entrenaban, intentó escaparse saltando desde la ventana de su habitación hacia los grandes campos de Artemisa, diosa de la naturaleza, que estaban justo enfrente de la entrada de su mansión*(los grandes dioses y sus descendientes habitaban en mansiones de cristal construidas por Hefesto).

Mansión de cristal

Esa misma noche, cuando iba corriendo por los grandes campos de Artemisa, mientras el viento acariciaba su pelo, Nagini se sintió después de muchos años, libre. En ese momento de adrenalina, paz y seguridad, empezó a mover sus manos y los grandes campos empezaron a florecer más y más.

Nagini empezó a escuchar un atractivo silbido que se acercaba cada vez más, ella intentó alejarse por si era alguien maligno e intentaba dañarla, pero de repente, chocó con alguien, parecía un semidios, de pelo moreno con piel muy blanca y morateada y un símbolo particular en la frente de media luna torcida. Nagini se fijó en esos detalles y en sus ojos color miel, y algo hizo click. Notó en su pecho una presión y un ardoz, él también, y ambos dijeron; ”hijo de gran dios”, esa era la señal que notaban los semidioses para reconocerse entre ellos.

Él se presentó; ”Bella semidiosa, me digno a presentarme, soy Elián, temerosamente conocido como descendiente del gran dios del inframundo, no temas, no te dañaré ni me acercaré más”. Nagini sintió algo entre temor y pena, seguidamente le respondió; “Gran semidios, un gusto por fin conocerle, usted y yo somos muy particulares pues nos impiden estar juntos, me hablaron con temor sus poderes ocultos y del peligro al juntar mi gran poder con el suyo, pues soy Nagini hija de los grandes dioses de la luz y la oscuridad”. Ambos sintieron un aroma a la rosa Afrodita, plantada a medio metro de ellos y de la cual quedaron cautivados el uno del otro.

Ambos intentaron acercarse para tener contacto, pero de repente apareció, Hades que cogió a Nagini y se la llevó cerca del río de la muerte de Poseidón. Elián corrió detrás y allí en el río aparecieron Silba y Lino, los padres de Nagini. Tanto ellos como Hades no querían que sus hijos murieran, pero al oler ambos la rosa de Afrodita, su destino no podía ser otro que acabar juntos, Hades empujó a Nagini al fondo del río de la muerte y Elián disparó un hechizo, de su poder oculto hacia su padre, lleno de dolor y rabia, allí acabó todo. Nagini mientras iba hacia la muerte sintió en su pecho una explosión, salió hacia el campo oscuridad, el día anocheció y todos acabaron dormidos.

Lecho de muerte de Nagini

A partir de ese suceso, se dice que Nagini regaló el descanso a la humanidad y a todo ser, por eso, podemos dormir cuando comienza la noche o simplemente cuando estamos agotados al salir de trabajar. También se dice que gracias a Elián, al matar a Hades, desapareció el inframundo y se abrió nuestro mundo donde habitamos, pero eso es otra historia.

Gracias por leerme un día más, saludos.

Un comentario

  1. Pues parece que se te da bien la literatura de fantasía!!!
    En mi opinión tenias que haberte centrado un poco mas en el tema del trabajo; por qué dormimos. No me ha quedado nada claro. Y el sueño es muy importante

    Me gusta

Replica a EL Sedal_MT Cancelar la respuesta